En una de las cuevas, descubrirá una reconstitución del hábitat típico de Saintonge (región de Saintes) del siglo XIX: cama, utensilios de cocina, colección de lozas regionales antiguas, trajes tradicionales, tocados y vasares.
Mejoró de manera considerable la vida de estos pobres que vivían en las cuevas cuando llegaron los primeros turistas que se dedicaban a la moda muy reciente de "los baños de mar". En efecto, le temperatura constante, la luminosidad, el panorama exclusivo sobre el estuario así como el microclima de las terrazas con plena exposición al sur, hicieron del acantilado un lugar de paseo. Entonces aparecieron ventorrillos, cantinas, restaurantes, de los cuales el más conocido y el más codiciado fue el de las Cuevas de Matata.
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